El fútbol es deporte y arte a la vez, por ello, es capaz de salvar vidas, transformando los malos hábitos en magia con un balón en los pies. La última revelación del fútbol brasileño tiene una historia realmente peculiar. Hablamos de Michael, un crack que llenó los ojos de todos en el Brasileirão con algo de retraso. ¿Quieres saber su historia?

El primer Conoces A de Fichajazo del 2020 va dedicado a Michael. Se trata de un extremo izquierdo nacido en Poxoréo, un pueblo minero donde se veían todo tipo de situaciones negativas, para no extendernos demasiado.

Su primer intento de superación fue para buscar el sueño de ser futbolista fuera de su pueblo natal, se mudó a Goiânia, sin embargo, no pasó las pruebas en los clubes importantes de dicha localidad. Ante la decepción y la preocupación de no tener dinero para sostenerse, decidió jugar pachangas para sobrevivir. Aunque en este medio resaltó por sus habilidades futbolísticas y pudo resistir, también se vio obligado a experimentar lo peor.

De su terrible momento en el mundo callejero contó: «He fumado marihuana, esnifado cocaína y cloroformo, tomé ácido… Y me lié con el tráfico de drogas. Me han amenazado de muerte seis veces. Una vez delante de mi casa un tipo puso una pistola en mi cabeza y no tuvo coraje de disparar».

Cambio radical de Michael

Después de besar la muerte 6 veces, decidió tomar otro camino y empezó jugando sin percibir sueldo en un equipo de tercera división brasileña. Desde esa vitrina nacional fue captado por el Goiás y empezó el cambio.

Un año más tarde, Michael se soltó y mostró lo mejor de su ilimitado repertorio futbolístico, llamando el interés de los grandes de su país. Su fichaje por un club de renombre está cerca de llegar. Para el atacante revelación, el fútbol no es una obligación sino diversión: «El fútbol para mí no es un trabajo. Me divierto. Esta alegría viene de la pachanga. Lo que uno aprende ahí no olvida, este fútbol alegre y descarado». El fútbol no es solo un deporte