El fútbol ha cambiado considerablemente en los últimos años, pero estas variaciones no son aceptadas de igual forma por todos los protagonistas. Además de las modificaciones en cuanto a velocidad del juego, avance táctico y tecnología arbitral, el tema económico también se ha superado a niveles inimaginables en otros tiempos. Kevin-Prince Boateng con 32 años de edad y conviviendo con ambos escenarios del Deporte Rey, se encuentra profundamente decepcionado por el camino que tomó para él una disciplina mágica como el fútbol.

El hermano Boateng que decidió representar a Ghana, se transformó en un trotamundos del fútbol, ya que tuvo experiencias en: Hertha Berlín, Tottenham, Borussia Dortmund, Portsmouth, Genoa, Milan, Schalke 04, Las Palmas, Eintracht Frankfurt, Sassuolo, Barcelona y Fiorentina.

Luego de este importante paso por las mejores ligas del mundo, su opinión debe ser considerada con detenimiento. En una entrevista concedida a Bild, Boateng contó la forma como ve al futbolista moderno y el deterioro de la profesión.

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«El fútbol es un negocio y los jugadores somos números. Si no rindes, serás reemplazado. Es simple. No hay lealtad y es triste», comenzaba diciendo Boateng.

Boateng se preocupa por el desperdicio de talento

Boateng es una voz calificada para hablar de desperdicio de talento, ya que, en etapas determinadas de su carrera, la rebeldía le jugó en contra a su crecimiento futbolístico.

«No trabajan su talento y sé lo que significa tirarlo y hasta varias veces. Algunos conducen su Mercedes a los 19 años y ya se ven con tanto talento que no hacen nada para mejorar. Sin entrenamientos extra, nada. Piensan en jugar a la Play y ver Instagram. Llegan los últimos a entrenar y luego, se van los primeros. Creo que el fútbol ha cambiado, igual que la sociedad», enfatizó el Boateng más reflexivo que se recuerde en los últimos años. ¿Estará el fútbol transitando por el camino equivocado de evolución?