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España, la belleza de lo caótico (por Dimas Gragera)

España, la belleza de lo caótico

Debo reconocerles que, a pesar de haber recibido amistosas presiones, hasta ahora no me había animado a escribir un artículo sobre esta Eurocopa 2020, celebrada en 2021. No sé si era el calor de las tardes veraniegas, la adaptación a una competición innovadora en la que no sabías en qué lugar del continente se jugaba el partido o no entender como equipos, que habías visto perder o empatar casi todo, estaban en octavos de final. El hecho es que hasta ahora, no había sentido la necesidad de expresar en unas líneas mi visión sobre la que estaban sucediendo de manera simultanea en varios puntos de la Europa futbolística, y menos mal, que así ha sido, como verán que desarrollo más adelante.

No sé ustedes, pero tampoco he notado en la calle, en los bares, en las conversaciones con amigos esa afición de otros torneos, no he oído mucho decir…: “¡qué bien juega Italia!” o “creo que Inglaterra este año llegará a la final porque se juega en casa” o incluso, “Mbappé es una máquina” o “que pena que quizá este sea el último torneo internacional de Modric”.

Y, si nos centramos en la selección española, que les voy a contar que no sepan. El combinado nacional recuerda a esos días en los que antes de salir de casa para ir al trabajo miras por la ventana y no eres capaz de decir si va a llover o hará sol. ¿Camisa o manga corta? ¿Cojo el paraguas o no?

Es capaz de golear a Alemania y no pasar del empate con selecciones como Suecia o Polonia (ambas ya eliminadas de esta Eurocopa) y tiene jugadores como Unai Simón o Álvaro Morata, que en cuestión de segundos pasan de ser «villanos» a héroes nacionales. Una selección sin término medio, que puede estar jugando días sin marcar o, de repente, anotar 5 goles en dos partidos seguidos.

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Una selección que, en definitiva, refleja un estado de ánimo característico de los que conformamos la afición al conjunto nacional, que hemos pasado en unos días del desánimo general a sacar billetes para Wembley.

Y en ese camino a Wembley se nos cruza Suiza, un conjunto que fue el único capaz de derrotar a la España de Sudáfrica 2010, que recordamos que acabó aquella cita bordando una estrella sobre el escudo. Y Suiza llega, nada más y nada menos, después de mandar a casa a Francia. Y aquí hago un paréntesis para agradecer esa pereza indefinida que ha hecho que no escriba sobre este torneo al inicio del mismo pues sin duda hubiese dado a Francia como gran favorita, seguida de Portugal y Alemania, todas eliminadas antes de empezar Julio.

Quizá con esta capacidad de vaticinio algunos hayan abandonado ya la lectura del artículo, pero para los que se mantengan fieles, pronostico que España ganará sin excesivos problemas a Suiza, y me aferro a que si algo tiene este combinado nacional es que en todos aquellos partidos en los que se jugaban el todo o la nada, ha salido adelante.

Y si se sale victorioso del duelo con los helvéticos, estoy seguro que mañana volveremos a mirar por la ventana, para ver si hará frío o calor y, pues seguro que hoy, como todos los partidos de la Roja habrá dudas, habrá momentos en los que el caos defensivo u ofensivo domine el juego del equipo; pero en ese desorden casi perfecto y esos arrebatos de juventud desesperados, radica para mí el atractivo de esta selección, a la que, al menos yo, disfruto viendo jugar…

Y recuerden también que, en esos días de sol y lluvia, a veces nos regalan un arco iris, y recuerden que España si pasa hoy, estará a un partido de la final, así que si me preguntan, les recomiendo que saquen billete para Inglaterra, que preparen el manual de inglés básico, pero no me pregunten, por favor, si deben echar manga larga o manga corta en la maleta.

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